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El deterioro cerebral por el alcohol continúa después de dejar de beber.

Un estudio publicado por la revista médica JAMA Psychiatry, realizado por un equipo de investigadores del Instituto de Neurociencias de Alicante, un centro mixto de la Universidad Miguel Hernández y el Centro Superior de Investigaciones Científicas en colaboración con el Instituto Central de Salud Mental de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, señala que el deterioro cerebral que genera el alcohol, continúa progresando tras dejar de consumirlo.

El estudio señala que "Aunque la toxicidad directa del alcohol cesa al dejar de beber, los cambios en el cerebro siguen progresando”. La hipótesis es que se pone en marcha un proceso inflamatorio que avanza incluso cuando este tipo de bebida ya no se consume. "Creemos que esto también está relacionado con la facilidad de recaída que hay después de dejar de beber, durante el periodo de abstinencia", explica el líder del grupo. "Si somos capaces de intervenir en esta fase temprana, podremos detener los daños y evitar que la persona vuelva a beber".

Todo parece indicar que los daños neurológicos provocados por el alcohol ocurren mucho antes de lo que actualmente se cree. Todas las señales se detectaron con la técnica de adquisición de imágenes por tensor de difusión (DTI), con la que se puede "medir la difusión de las moléculas de agua en el cerebro y devuelve índices de integridad microestructural sensible a las anomalías tisulares que ocurren después del consumo de alcohol, incluso en regiones que parecen normales en otras técnicas de neuroimagen".

En el caso del alcohol no es igual que con el tabaco, por ejemplo, que después de abandonarlo, el organismo empieza a restablecer algunos de sus valores. En el caso del alcohol ni se detiene, ni se revierte.

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