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Tenga cuidado al hacer ejercicio cuando hace calor

Cuando hace calor, las personas que hacen ejercicio al aire libre deben tomar medidas para evitar las lesiones, según el Consejo Americano del Ejercicio (American Council on Exercise).

Mantenerse hidratado es esencial, y puede lograrse al beber una gran cantidad de líquidos (hasta justo antes de sentirse hinchado) 30 minutos antes de hacer ejercicio, bebiendo al menos unos 175 mililitros (6 onzas) de líquidos cada veinte minutos durante el ejercicio, y beber hasta ya no tener sed tras el ejercicio, señaló en un comunicado de prensa del consejo el Dr. Cedric Bryant, director científico del consejo.

El agua es por lo general el mejor líquido, a menos que la sesión de ejercicio dure más de una hora. En ese caso, una bebida deportiva podría ser más beneficiosa.

Otra recomendación del consejo es adaptar el cuerpo gradualmente cuando haga ejercicio en el calor. Por lo general esto se toma de 10 a 14 días y puede reducir grandemente el riesgo de lesión por calor. Una vez el organismo está climatizado, sudará más pronto y más, y perderá menos electrolitos, apuntó Bryant.

Los beneficios de aclimatarse incluyen una temperatura central corporal más baja, un ritmo cardiaco más lento durante el ejercicio y un menor riesgo de deshidratación.

Reducir el nivel de intensidad del ejercicio cuando haga calor, sobre todo durante el periodo de aclimatación, es otra buena idea, sugiere el consejo. Tampoco use sudaderas cubiertas de caucho ni ningún otro tipo de ropa que sea impermeable al agua. Ese tipo de ropa evita la evaporación del sudor de la piel, aumentando el riesgo de lesión por calor, advirtió Bryant.

Respete las condiciones. En general, debe pensar en prescindir del ejercicio cuando la temperatura es superior a 32 Cº (90 Fº) y la humedad relativa es superior al 60 por ciento.

Inflamación celular: el enemigo silencioso que arruga, engorda y degenera.

La inflamación crónica celular, que no es catalogada como una enfermedad y no presenta síntomas, es el origen de múltiples patologías como el Alzhéimer, Parkinson, diabetes, enfermedades cardiovasculares e incluso acáncer de pecho, garganta y colon.

Esta alteración surge como un mecanismo de protección del organismo frente al ataque de virus, bacterias, golpes o incluso por el deterioro de las células; el organismo recibe miniagresiones, estimula las enzimas malas para defenderse y destruye los tejidos sanos. Este mecanismo ocurre en cualquier órgano, ya sea el corazón, el hígado, el riñón o la piel. En una primera fase, se digieren los elementos enemigos, y en la siguiente, los tejidos se regeneran. Esta inflamación, que sí es buena, si se vuelve crónica, entonces es dañina.

Las causas son una mala nutrición, donde se abusa de una dieta rica en hidratos de carbono o en azúcar, el estrés, la falta de sueño, el exceso de exfoliación, la contaminación, el tabaco, el sol y los jabones con químicos.

Según estudios de la Universidad de Bonn y de Massachusetts, el desgaste de las células, provocado por una mala alimentación, el estrés o la contaminación, se convierte en el enemigo invisible número uno de la belleza. Las arrugas, la sequedad, las rojeces o las manchas pueden ser señales de una inflamación interna o externa. El frío es un excelente anti-inflamatorio, por lo que los expertos recomiendan enfriar mascarillas faciales con ingredientes como la manzanilla o el ácido hialurónico y aplicarlas durante 20 minutos.

Es difícil saber si estamos inflamados, pero aparentar menos edad es un signo de “inmunidad” a este proceso, según muestra un estudio de la Universidad Sur de Dinamarca que concluyó que cuanto más cortos son los telómeros, más inflamación crónica existe.

Una manera de comprobar si estamos inflamados, es mediante un análisis de sangre para detectar la proteína C reactiva ultrasensible (PCRus), un indicador que descubre problemas cardiovasculares y reumáticos. La Sociedad Estadounidense del Corazón estableció que en valores inferiores a 1 miligramo de PCRus por litro de sangre (mg/l), no se está afectado, mientras que más de 3 mg/l, el riesgo de sufrir inflamación es alto. Pero este biomarcador no detecta qué órgano es el afectado, si el hígado, la piel o el corazón. Otros indicadores son los interferones y las interleucinas, unas proteínas que trabajan en el sistema de defensa, muy sofisticados y, por lo tanto muy costosos de medir.

Cuando nos inflamamos, nos oxidamos y liberamos radicales libres, causantes de la tez apagada y las arrugas. Ejercicio físico, dejar de fumar, nutrición, controlar el estrés y equilibrio hormonal son la clave para mantener la inflamación silenciosa a raya.

Cómo prevenir los efectos del calor este verano

El verano ha llegado con un intenso calor, las tempertauras están alcanzando casi los 100 grados en nuestro país y en Europa, fuerte ola de calor.

 

Ante estas las altas temperaturas, todos debemos prevenir los golpes de calor que afectan principalmente a los niños, los enfermos crónicos, los ancianos, y a las personas que trabajan al aire libre.

 

El golpe de calor puede producir náuseas, vómitos, dolor de cabeza, agotamiento y sudoración intensa, piel enrojecida, aumento de la temperatura corporal por encima de 40º, mareos, calambres debido a la pérdida de sales, potasio y magnesio, y deshidratación severa, hasta llegar a tener convulsiones y coma.

 

Para protegernos de los efectos del calor excesivo le recomendamos:

 

- Evitar hacer ejercicio físico al aire libre, sobre todo, en las horas de máximo calor.

- Permanecer en lugares frescos, a la sombra o climatizados, siempre que sea posible.

- Utilizar protección solar.

- Vestir ropa holgada de colores claros y fibras naturales, para permitir la transpiración, y usar sombrero u otra protección en la cabeza.

- Beber suficiente agua para mantenerse bien hidratado.

- Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, café, té, y refrescos azucarados.

- Evitar exponerse al sol entre las 12 y las 16 horas, en que la radiación es más intensa.

- Comer con moderación.

Dormir 6 horas o menos causa resaca y deshidratación.

Un estudio publicado en la revista especializada Sleep, realizado por la Universidad Estatal de Pensilvania en colaboración con investigadores chinos, revela que quienes duermen seis horas o menos en la noche, tienen mayor probabilidad de deshidratación.

Durante todo el día el cuerpo libera la hormona lvasopresina para ayudar a regular el estado de hidratación del cuerpo; también lo hace durante el sueño nocturno, donde se libera más rápidamente. Entonces, si te despiertas antes, ocurre una interrupción en la hidratación del cuerpo.

La deshidratación afecta negativamente el estado de ánimo, el rendimiento físico y la cognición; y cuando se convierte en crónica se eleva el riesgo de infecciones del tracto urinario y cálculos renales.

Las horas recomendadas son de 7 a 8 horas y si duermes menos, el sistema hormonal del cuerpo que regula la hidratación se verá afectado provocando la sensación de resaca al día siguiente. Beber agua suficiente, ayudará a contrarrestar este efecto.

Temporada de verano y Conjuntivitis

La aparición de conjuntivitis, irritaciones e infecciones en los ojos es muy común en el verano. Los expertos advierten que debemos proteger nuestros ojos de la arena, del cloro y del agua de mar, causantes principales de estas afecciones.

Para ello recomiendan no usar lentes de contactos en el mar o piscina, usar gafas de bucear siempre que sea posible, no compartir toallas húmedas, usar humidificadores para contrarrestar la resequedad que provoca el aire acondicionado, usar gafas de sol cuando navegan o practican deportes acuáticos, no frotarse los ojos, ducharnos inmediatamente después de salir del mar o de la piscina para eliminar restos de arena, sal y protector solar y mantenerse hidratado. Y por supuesto, acudir a un especialista si siente cualquier molestia en los ojos.

¿Cuántas tazas de café al día son seguras para el corazón?

Un nuevo estudio realizado por la Queen Mary University of London, presentados en la Conferencia Anual de la Sociedad Cardiovascular Británica celebrada en Mánchester, demuestran que el café no es tan malo como se pensaba para el corazón, ni para las arterias.

La investigación incluyó a personas que beben hasta un máximo de 25 tazas al día, pero el consumo promedio entre el grupo con mayor consumo de café fue de cinco tazas diarias. Aunque el estudio excluyó a quienes tomaban más de 25 tazas diarias, los autores señalaron que incluso entre las personas que tomaban hasta 25 tazas, no existía una relación con el endurecimiento de las arterias

Un estudio anterior publicado rpor el American Journal of Clinical Nutrition, que evaluó a más de 347.000 individuos, concluyó por su parte, que consumir menos de 6 tazas de café al día no tiene perjuicios para la salud, y consideró que superar esa medida, aumentaría en un 22% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Esta nueva investigación descarta uno de los posibles efectos perjudiciales del café en las arterias.

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