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Nutrición

Alimentos que debes evitar después de una rutina de ejercicios.

Después de una rutina de ejercicios, le aconsejamos:

  • No consumir demasiadas grasas y azúcares con la falsa creencia que su cuerpo se recuperará antes.
  • No consumir demasiadas calorías.
  • No consumir demasiada grasa animal pensando que es un buen aporte de proteína.
  • No optar por un sándwich. En el caso del pan, el más recomendable es el integral, sin harinas refinadas ni azúcares. Tostadas con queso fresco, tortilla o aguacate pudieran ser una alternativa, pero un pan con jamón por ejemplo arruinaría todo tu esfuerzo del día en el gimnasio.
  • No tomar cerveza, es un mito que ayuda a recuperarse tras el ejercicio.
  • No tomar alcohol, ya que deshidrata y lo que necesita el cuerpo es estar bien hidratado tanto antes como después de practicar ejercicios.
  • Si bien es recomendable consumir proteína para ayudar a las fibras musculares, no es cierto que tengamos que eliminar los hidratos de carbono.
  • Evitar las barritas energéticas, ya que generan una cantidad de azúcar en el cuerpo, superior a las cantidades que necesitamos reponer.
  • Evitar la bollería industrial y los aperitivos como las bolsas de papas fritas, pues contienen una excesiva cantidad de sal.

Es aconsejable tener a mano unos frutos secos o una pieza de fruta como por ejemplo una banana.

  • Categoría: Nutrición
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Apio y sus beneficios nutricionales

El apio es una verdura refrescante que debemos incluir en nuestra dieta diaria, ya sea en ensaladas o bien en sopas y guisos.  Por sus beneficios nutricionales es muy recomendado a la hora de seguir una dieta saludable.

Compuesto por un 92% de agua, sus propiedades son muy beneficiosas para nuestra salud:        
•    Contiene vitaminas A, C y E,  las cuales actúan como antioxidantes, previniendo el envejecimiento prematuro y la oxidación de los radicales libres precursores del cáncer.
•    Es un poderoso diurético que evita la retención de líquidos y ácido úrico, debido a sus grandes aportes de potasio.
•    Contiene vitaminas del complejo B (B1, B2 y ácido fólico), indispensables para un buen funcionamiento del sistema nervioso central.
•    Contiene aceites esenciales compuestos por apiol, limoneno y psoraleno, que ayudan a reducir procesos inflamatorios como la artrosis y el reumatismo.
•    Aporta una considerable cantidad de fibra, contribuyendo a reducir los niveles de colesterol.
•    Contiene minerales como sodio, calcio, magnesio y zinc.

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Alga Kelp: el superalimento de actualidad. Descubre sus beneficios.

Este regalo del mar se ha covertido en uno de los productos de moda que deben formar parte de tu dieta. Es un alimento muy completo gracias a su alto contenido de nutrientes: contiene alrededor de 30 minerales como calcio, hierro, potasio, yodo, magnesio, zinc, fósforo, manganeso, cobre, cloro y sulfuro, aporta vitaminas como la vitamina A, C, E, B, K y H, y aporta fibra y proteína.

Entre sus principales beneficios se destacan:

  • Ayuda a perder peso, gracias a sus propiedades que aceleran el metabolismo, además de ser un producto bajo en calorías y grasas.
  • Combate el estreñimiento, favorece el tránsito intestinal y mejora la digestión, gracias a su alto contenido de fibra vegetal. Es un excelente antidiarreico por su contenido de ácido algínico.
  • Regula el colesterol malo y es beneficiosa para el corazón ya que nivela la tensión arterial y su alta concentración de vitamina K favorece la circulación del sistema sanguíneo y la coagulación.
  • Disminuye las flatulencias y molestias intestinales producidas por las bebidas gaseosas o el exceso de comidas pesadas.
  • Limpia y purifica las arterias. Ayuda a liberar toxinas y sustancias nocivas, capta los metales pesados del organismo que suelen obstruir las arterias, actuando como un depurador del organismo.
  • Mejora la calidad de la piel y contribuye a evitar la pérdida de la elasticidad. Su contenido de calcio, flúor y magnesio, junto a las vitaminas A, C y E, permiten la regeneración y reparación de las células que constituyen el tejido tópico, dando como resultado una piel radiante, a la vez que ayuda a combatir el envejecimiento prematuro provocado por los radicales libres. Este producto no solo está de moda en el mundo de la alimentación, sino también en el de la cosmética.
  • Contribuye al óptimo funcionamiento de la glándula tiroidea y con ello evita la aparición del bocio y desajustes del metabolismo.
  • Fortalece las uñas, el cabello y los huesos.

El alga kelp es definitivamente una apuesta segura para la buena salud y la puedes consumir cruda o cocinada, en polvo para echar a las comidas o si lo prefieres en suplementos nutricionales.

  • Escrito por Salud al Día
  • Categoría: Nutrición
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Dieta alcalina: tu aliada para combatir el sobrepeso y la enfermedad.

Seguramente has oído hablar de los niveles de acidez y alcalinidad del PH de la sangre y la importancia de mantenerlo en equilibrio óptimo para prevenir el envejecimiento prematuro, la obesidad, las enfermedades degenerativas, la osteoporosis y un sinnúmero de enfermedades.

El nivel de alcalinidad del PH de la sangre debe ser entre 7.35 y 7.45, para lograr que los procesos metabólicos se optimicen y permitan una mayor oxigenación a nivel celular. Cuando el PH no está equilibrio, el oxígeno disminuye, por esta razón las células respiran en un ambiente sin oxígeno y se produce una alteración de sus procesos metabólicos fisiológicos. Por otro lado, cuando el organismo está demasiado ácido, trata de compensar ese desequilibrio recurriendo a sus reservas alcalinas y sacrifica minerales como el calcio, magnesio y potasio que se encuentran principalmente en los dientes, articulaciones y huesos.

La clave para lograr este equilibrio está en la alimentación, nuestra dieta debe incluir un 80% de alimentos alcalinos y un 20% de alimentos ácidos.

¿Cuáles alimentos deben estar presentes en nuestra dieta alcalina?

  • 80 % de alimentos alcalinos. Vegetales de hojas ya que contienen clorofila, una sustancia altamente alcalina, espinaca, berro, coliflor, tomate, remolacha, zanahoria, espárragos, apio, cebolla, limón, manzana, melón, uvas, peras, frutos secos como almendras, avellanas y castañas, semillas, tofu, leche de soja, té verde, jengibre, miel y beber mucha agua. Es muy aconsejable agregar limón al agua, el limón es considerado uno de los más potentes alcalinizantes del PH.
  • Solo un 20% de alimentos ácidos. El azúcar blanca, sal blanca, arroz blanco, harinas refinadas, los edulcorantes sintéticos, alcohol, café, alimentos envasados y enlatados y las proteínas de origen animal en exceso y las bebidas gaseosas son acidificantes en mayor grado. Cuanto más procesados son los alimentos, mas acidifican el PH sanguíneo.

“Donde existe oxígeno y alcalinidad no puede existir desequilibrio ni enfermedad”, afirmaba Otto Warburg, premio Nobel de medicina, en la década del treinta.

  • Escrito por Salud al Día
  • Categoría: Nutrición
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Las hamburguesas y el riesgo de asma

 

Los adictos a la comida chatarra están en un grave peligro. Comer hamburguesas indiscriminadamente, además de elevar el riesgo de obesidad, diabetes y patologías cardiovasculares, aumenta las posibilidades de padecer asma en la infancia, tal y como demuestra un estudio internacional reciente.

Tres o más hamburguesas a la semana son suficientes para elevar el riesgo de asma y sus síntomas en los menores, particularmente entre la población infantil de los países desarrollados.

  • Categoría: Nutrición
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Consumir fibra previene el accidente cerebrovascular

Comer más alimentos ricos en fibra pudiera reducir el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), según un nuevo estudio británico.

Por cada 7 gramos que se consuman de fibra al día, el riesgo de un individuo de sufrir un ACV inicial parece descender un 7 por ciento, concluyeron los investigadores tras analizar las investigaciones llevadas a cabo durante más de 20 años.

"Esto es importante porque la mayoría de las personas en EE. UU. no comen suficientes alimentos ricos en fibra", afirmó la coautora del estudio, Victoria Burley, del Centro de Epidemiología y Bioestadísticas de la Universidad de Leeds, en Inglaterra.

"El consumo total de fibra alimenticia a partir de los alimentos debería ser de 25 a 30 gramos al día, pero las personas en EE. UU. ingieren en promedio la mitad de esta cantidad", afirmó Burley.

Para la mayoría de las personas no resultaría difícil aumentar la ingesta total de fibra en 7 gramos al día, concluyó el equipo. Una amplia gama de alimentos que se consumen a diario (como, por ejemplo, una porción de pasta integral más alguna fruta y una porción estándar de tomates) permitiría alcanzar este objetivo, afirmaron los autores.

Los hallazgos se suman a la evidencia establecida previamente que indicaba que el consumo de fibra alimenticia a partir de plantas (lo que incluye la fruta, los frutos secos, las verduras y los granos integrales) puede frenar la acción de los factores claves que aumentan el riesgo de ACV, como la hipertensión y los niveles altos del colesterol (LDL), llamado "malo".

Los ACV se producen cuando un coágulo obstruye un vaso sanguíneo en el cerebro o cuando un vaso sanguíneo se derrama en el cerebro. El ACV y otras enfermedades de los vasos sanguíneos del cerebro son la segunda causa de muerte en el mundo, al provocar más de 6 millones de muertes anualmente y dejar a una gran cantidad de personas con una discapacidad duradera.

"Todo lo que se pueda hacer, por poco que sea, para mejorar la prevención es importante y podría tener un impacto en miles de vidas", indicó Burley. Esto es especialmente cierto para las personas que ya están en riesgo de ACV, como los fumadores, las personas obesas y las que padecen de hipertensión, señaló el estudio.

Para realizar el estudio, que aparece en  la revista Stroke, los investigadores analizaron cuidadosamente los resultados de ocho estudios previos realizados en Estados Unidos, Japón, Europa y Australia.

En términos generales, el equipo de estudio descubrió que cuanta más fibra alimenticia se consumía, menor era el riesgo de sufrir por primera vez un ACV.

"Aumentar la ingesta de fibra no implica necesariamente un cambio radical de la dieta", enfatizó Burley. "Podría significar solo un cambio del pan blanco al integral, o de las hojuelas de maíz a las hojuelas de salvado".

Unas medidas tan sencillas como estas producen muchos beneficios, afirmó. "Hemos descubierto que el riesgo de ACV se reduce con tan solo un pequeño aumento en la ingesta de fibra, sobre todo si actualmente consume muy poco", agregó.

"Al final, se trata de atenerse a lo básico: comer cuatro o cinco tazas de fruta al día, hacer que la mitad de los granos que tome sean integrales, y ese tipo de cosas", aconsejó. "Si quiere estar sano, sabemos que esto funciona".

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